Todos los actos de una persona tienen consecuencias sobre quienes la rodean. No es posible una vida plena y una comunidad sexualmente sana cuando se halla constituida por gente que no sabe o no puede responder por las consecuencias de sus actos. Una convivencia sana debe forjarse en función de las consecuencias previstas o posibles de las conductas sexuales y no en las omisiones de sus potencialidades.
Entonces, es indispensable una educación sexual de los niños y adolescentes.
¿A qué llamamos Educación Sexual Integral?
Llamamos ESI al espacio sistemático de enseñanza aprendizaje que promueve saberes y habilidades para la toma de decisiones conscientes y críticas en relación con el cuidado del propio cuerpo, las relaciones interpersonales, el ejercicio de la sexualidad y de los derechos de los niños, las niñas y los jóvenes.
Para comenzar, enterate de tus derechos en el siguiente video.
ACTIVIDAD:
¿Cuáles son esos derechos?