jueves, 6 de diciembre de 2012

Concepto biológico de especie


   La palabra especie proviene del latin species y significa apariencia.  Por esa razón los primeros criterios de clasificación de los seres vivos se basaron en la comparación de sus características externas, es decir, la apariencia.


Analicemos unos ejemplos:
 
1-  En apariencia los individuos de la imagen de la izquierda son muy parecidos al de la imagen  de la derecha. Estaríamos tentados entonces de considerarlos como pertenecientes a la misma especie, sin embargo son de diferentes especies: lobos (Canis lupus) y perros (Canis familiaris).



 
 
2-  A simple vista las tres imágenes que siguen nos muestran individuos bastantes diferentes, observando características tales como tamaño, color, tipo de pelaje, forma de la cabeza, hocico, etc. Podríamos considerarlos como especies diferentes, y esto es falso porque los tres son perros, pertenecen a la especie: Canis familiaris.  Sucede que son razas diferentes; las razas son una categoría en la clasificación de los seres vivos inferior a la de especie. Estos perros pueden cruzarse entre sí y tener descendencia fértil. 











3-  Existen muchos casos entre seres vivos en que los machos y las hembras son diferentes en apariencia, o sea presentan un marcado dimorfismo sexual.  En estas especies los individuos de sexo opuesto son tan diferentes entre sí que es prácticamente imposible reconocerlos como de la misma especie. Los seres humanos también presentamos cierto dimorfismo sexual. Entre esas características biológicas definidas por el sexo se encuentran la existencia de mamas, de vagina, el poco vello corporal y una voz aguda en el sexo femenino y la presencia de pene, de abundante vello corporal y la voz gruesa en el sexo masculino.





4-  También existen diferencias en apariencia debido al estadío del ciclo de vida en el que se encuentre el individuo.



        
   Entonces, el aspecto no puede ser un criterio único para definir una especie.  Dentro de una misma especie, existen variedades con características externas considerablemente diferentes. Por lo tanto no basta con identificar las diferencias visibles en los organismos para establecer si éstos pertenecen a la misma especie o, por el contrario son especies diferentes.

    A mediados del siglo XX, se determinó que la principal característica para que dos individuos sean de la misma especie es la capacidad de reproducción, que da como resultado una descendencia fértil. Por lo tanto, se definió el concepto de especie como el conjunto de individuos con características similares que, al cruzarse entre ellos, originan organismos fértiles, es decir, que a su vez pueden tener otros hijos.
Esta definición de especie nos independiza de las similitudes o diferencias en cuanto al aspecto, la fisiología o el comportamiento de los individuos considerados y nos centra en la posibilidad que tienen de intercambiar sus genes y propagarlos a los descendientes a partir de la fecundación.

   En su medio natural los individuos de especies diferentes no se cruzan.  Sin embargo, cuando están en cautiverio, puede suceder que especies emparentadas entre sí tengan cría. La cruza entre una yegua y un burro, da como resultado una mula, que es estéril, es decir que no puede tener hijos. Por lo tanto, el caballo y el burro no son de la misma especie y su descendencia recibe el nombre de híbrido. La cruza de un tigre y una leona, por ejemplo, da como resultado un tigrón; mientras que la unión de un león y una tigresa da origen a un ligre. Ninguno de ellos tiene la capacidad de reproducirse.






   Los individuos de una misma especie no necesariamente habitan en el mismo lugar, sino que se distribuyen por el planeta en poblaciones.  Se denomina población  al conjunto de individuos de la misma especie que comparten el mismo lugar en un momento determinado. Por ejemplo, las sardinas comunes se agrupan en grandes cardúmenes en los que se establecen relaciones entre ellas, como la competencia y la reproducción, lo que forma una población. Un cardumen de sardinas sin contacto con el primero constituye otra población, pero ambos pertenecen a la misma especie: Sardina pilchardus.

   El concepto biológico de especie es ampliamente aceptado por los zoólogos.  Sin embargo, falla cuando la reproducción involucra poco o mucho intercambio sexual. Muchas plantas se reproducen en forma asexual; además, pueden formar híbridos fértiles con otras especies. Por otra parte, las bacterias, con su variedad de formas de intercambio genético, no se ajustan de manera estricta a ésta definición.  Así, aunque los botánicos y los microbiólogos usan el vocablo “especie”, ésta representa una construcción diferente de la utilizada por los zoólogos.

ACTIVIDAD:
  1. ¿Por qué los lobos no pertenecen a la misma especie que los perros?  
  2. ¿Cómo explica que todas las razas de perros pertenecen a la misma especie, pese a las notables diferencias que se advierten entre ellas.   
  3. ¿Cuáles son las condiciones para que dos individuos pertenezcan a la misma especie? 
  4. ¿Se puede considerar a los burros y a los caballos como pertenecientes a la misma especie? Justifique.  
  5. Un canario y un gorrión, ¿pertenecen a una misma población?  ¿Por qué? 
  6. Un puma (Salta, 1985) y un puma (Salta, 2012), ¿pertenecen a la misma población? ¿Por qué?

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